El destino es como un ejército de hormigas laboriosas. Miles de hormiguitas haciendo su parte del trabajo. Uno cree que controla su vida, pero el destino, lentamente, se va configurando. Una serie de circunstancias, decisiones y casualidades, van destruyendo el destino.El destino es un gran chef que mezcla los ingredientes, preparando el plato que tiene para nosotros. Es una maquinaria precisa y minuciosa que va reuniendo todas las piezas.
El destino es como un señor muy viejo y sabio. Es un profesional, de todas las profesiones. A veces es guionista : urde y entrelaza la trama con paciencia, dando giros en la historia, permanentemente.
El destino también es ingeniero. Hace grandes construcciones, joyas de la ingeniería, encaja las piezas con precisión.
El destino es también un superhéroe con poderes ilimitados... puede todo. Puede con todo. Pero como todo supehéroe, tiene una debilidad. La debilidad del destino son las decisiones humanas. Eso es lo único que puede cambiarlo. Como una simple piedrita verde puede debilitar a Superman, lo único que puede cambiar el destino , son tus decisiones.
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