Él saca un anillo del bolsillo interior del saco y levanta sus ojos grises hacia mí, brillantes, sinceros, y cargado de emoción.
-Anastasia Steele. Te quiero. Quiero amarte, honrarte y protegerte durante el resto de mi vida. Sé mía. Para siempre. Comparte tu vida conmigo. Cásate conmigo.
Lo miro parpadeando, y las lágrimas empiezan a resbalar por mis mejillas. Mi Cincuenta, mi hombre. Lo quiero tanto. Me invade una inmensa oleada de emoción, y lo único que soy capaz de decir es:
-Sí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario